Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo al Señor, como está escrito en la ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para ofrecer el sacrificio según lo ordenado en la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
(Lc 2,22-24)
Te ofrecemos, O Sr Jesus, este cuarto misterio en honor de tu Presentacion en el templo por la manos de Maria, y te pedimos, por este misterio y por la intercesion de tu Santisima Madre, el regalo de la sabiduria y pureza de corazon y cuerpo.
Padre Nuestro
Diez Ave Marias
Gloria
Maria es Madre de gracia …
Espiritu Santo … impulsa nuestro amor
Sagrada Familia …ruega por nosotros nosotros
Oh Jesus Mio…
Gracia del misterio de la Purificacion, ven a mi alma y hazme realmente sabio y realmente puro.