Mozart Masón

Desde 2018, cuando empecé a interesarme en la musica de Wolfgang Amadeus Mozart (WAM ) siempre quise comprender el Requiem. A pesar de largas sesiones en el escritorio procesando datos por horas con Mozart de fondo, nunca pude determe a leer la letra en latín y tener la traducción al lado. Hasta que me senté en la sala Efrain Recinos y pude escuchar, ver, leer y entender al mismo tiempo.
- Los masones son gnosticos. Aceptan que hay un “Gran Arquitecto del Universo”, un ser supremo, pero sin revelación personal. Para ellos Jesucristo no es Dios, sino una reencarnación de un gran místico. Aunque proclaman la “libertad de culto”, en realidad son portadores del relativismo con el objetivo de engrandecerse cada uno de ellos por sí mismo. No creen en la Gracia. Ellos, dicen, no necesitan salvación, y el concepto de pecado es como una teoría sin sentido.
Cuando Mozart compone el Requiem, se dirije a alguien poderoso y hace que el coro cante y reclame para que les de la paz. Es un discurso distante, como si fuera una carta a un funcionario de la ciudad, sin mucha reverencia; o sea, no se comprende como creatura mortal sujeta a la finitud de la muerte.
Al referirse a Maria, no la llama por su nombre, y ademas escribe “la redimiste” y demanda que tambien redima a estos como a ella. Como si la Perfecta siempre Virgen Santa Maria no fuera inmaculada, preservada del pecado original, y ademas reina de toda la creación, madre del redentor. Si a alguien se le puede pedir la ayuda que pide el Requiem es a María.
Digamos que Mozart era un rebelde espiritual, un simpatizante de Lucifer. Si al final de su vida, al pensar en la muerte, pudo producir semejante pieza musical, entonces, la vida despues de la muerte debe ser mucho mas pura y bella que las notas bien coordinadas de WAM. ¿Que tal si Mozart hubiese llegado a conocer la corinilla de la Misericordia de santa Faustina? Quizás la intuyó y por eso llegó joven a la muerte. Eso no se sabe, lo que si sabe es que Dios quiere que todos se salven, inclyuendo los masones.
Por ejemplo el caso del francés Maurice Caillet. En su libro detalla su conversión de ateo racionalista en mason, y despues su descubrimiento de la filiación divina en el credo de los apostoles de la Iglesia Catolica. La masonería es un pecado grave, el derecho canónico lo penaliza explicitamente. Pero para Dios no hay imposibles:




































