Salió y fue, según su costumbre, al monte de los Olivos. Sus discípulos lo acompañaban. Cuando
llegó al lugar, les dijo: “Orad para no caer en la tentación”. Él se apartó de ellos como un tiro de
piedra, se arrodilló y se puso a orar, diciendo: “Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz, pero no se
haga mi voluntad, sino la tuya”. Y se le apareció un ángel del cielo reconfortándolo. Entró en agonía, y
oraba más intensamente; sudaba como gotas de sangre, que corrían por el suelo.
(Lc 22,39-44)
Te ofrecemos, O Sr Jesus, este misterio en honor de tu agonia mortal en el Huerto de los Olivos y te
pedimos, por este misterio y la intercesion de tu Santisima Madre, dolor perfecto por nuestros
pecados y la virtud de obediencia perfecta a tu Santa Voluntad.
Padre Nuestro
Diez Ave Marias
Gloria
Maria es Madre de gracia …
Espiritu Santo … impulsa nuestro amor
Sagrada Familia …ruega por nosotros nosotros
Oh Jesus Mio…
Gracia de la Agonia de nuestro Sr, ven a mi alma y hazme verdaderamente contrito y perfectamente
obediente a tu voluntad.