¿Es el Rosario una rifa?

¿Cada ave María es como un billete de lotería? Y entre mas veces lo pronuncie ¿aumenta la probablidad del milagro?

La piedad despierta la dignidad

Ese pensamiengo magico de que se reza (solamente) para obtener un bien deseado es una mentalidad que esteriliza una parte fundamental de nuestra existencia: la libertad. Como si la trinidad fuese una especie de agencia de super-inteligencia que detecta la piedad personal y en base a eso habilita su gracia como si fuera una suscripcion de Netflix. Asi es como piensan los deistas (como los masones), que Dios es un agente poderoso con el cual hay que hacer lobby para endiosarme a mi mismo. El gnosticismo no despierta la diginidad, mas bien la anestecia.

Un balazo espiritual

Cada Ave María es un saludo angelico que celebra la encarnación. Es el gozo de no tener que ser maniqueísta para alcanzar la pureza del alma — o sea no es a fuerza de mi voluntad o mi inteligencia unicamete. El rosario se convierte en un arma (quizás mortal) porque puede inspirar nuestra inteligencia y orientar nuestra voluntad en base a la reflexión biblica de ciertos evangelios recomendados por Santa María a santo Domingo de Guzman.

Al final de cuentas, todo comienza con palabras. Desde una idea de negocio hasta una declaracion de amor, al principio todo es solo palabra. Somos la especie animal de palabras. El rosario es un despertador lleno de palabras orientadas a inspirar nuestra alma. Lo querramos aceptar o no, estamos en una batalla, la vida del bautizado es combate espiritual.

Si hay una persona que ha estado llena de la amistad de Dios y siempre ha estado en Dios es la madre del verbo encarnado. Si por por una mujer (Eva) entro la desconfianza en Dios en la realidad humana, por otra mujer, Maria, es dichosa entre todas la mujeres por hacer lo contrario, pues el fruto de su vientre ha venido a re-orientar todo lo natural a sobrenatural.

El Ave Maria purifica la Libertad

La Gospa de Medjugore dice que no hay huirle al dolor, hay que utilizarlo. Talvez estemos en busca una anestecia. Y para comenzar no esta mal. Pero si perseveramos en la la vida de piedad, podriamos conseguir el “ahogar el mal en abundancia de bien”. Como la tilma de san Juan Diego, que sigue siendo fibra ayate para vestir a un macehual, se ha transformado en un signo que apunta a Cristo sin perder su naturaleza y escencia.