No hay tal cosa como un buen papá. No existe. La realidad hipermoderna esta predeterminada para sobrevalorar todo. El reto, para el varon con hijos, es aceptar que todos educamos mal y que lo que se requiere es heredar cosas completamente invisibles que se quedan en la memoria oral de los vastagos.
En vez de heredar un fideicomiso con toda la vida material asegurada, hay que formarles la conciencia. No somos su banquero, somos su teologo. No interesa que sean felices (eso es bueno y secundario), interesa que encuentren el significado de su vida entera.