
Si la educación es el diálogo entre generaciones, el trabajo manual en el hogar es solamente la excusa.
En la crianza de hijos, el el poner límites en realidad significa trazar horizontes nuevos.
El problema no es la pantalla, el problema es que uno no tiene ni idea de que hablarle o enseñarle al hijo.
Esto me recuerda al libro de Cal Ripken Jr, el cual terminé de leer en el año 2024:

Para los papás que nos preocupa que los hijos estén sobre expuestos al mundo digital, en realidad el problema no es el mundo digital. El problema es que vivimos bajo la ley del mínimo esfuerzo, y nos hemos creído que el fin último de todo trabajo y esfuerzo es el comfort, la seguridad y el cero riesgo. Es consecuencia logica que nuestra paternidad desaparezca y progresivamente pasemos a tener hijos huerfanos de padre vivo. Luchamos contra un mounstro invisible y cuando nos demos cuenta, vamos a querer comenzar otravez.
Si no orientamos nuestros esfuerzos hacia algo que nos trascienda como personas, solamente estamos postergando la tristeza y el vacío de una vida esteril.
El trabajo en vez de ser una maldición es una tarea que nos quita el ser bestias y nos hace superarnos existencialmente.
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