Teología de la Vocación: Sexo, Identidad y Adolescencia

Estos son mis apuntes personales del curso “Adolescencia” de ICEF.

Una persona deja de ser adolescente cuando:

  • Es capaz de conocerse
  • Es capaz de aceptarse a si mismo
  • Asumir casi todas las consecuencias de sus actos

Con el adolescente, el estilo de dialogo va así: Hablamos pero no juzgamos. Hay que proveer autonomía y exigir con afecto. Necesita que sus papás le confirmen en el descubrimiento de su identidad. Al adolescente hay que incitarlo para que dentro de pocos años pueda elegir una vocación personal particular y que se atreva a tomar una opción vital fundamental. Sin estas bases, el chico será una especie de actor de tiempo completo.

La pubertad significa que el cuerpo está obteniendo licencia para experimentar al máximo la intimidad genital. Pero licencia no es lo mismo que libertad. Una persona libre asume las consecuencias de sus actos. Un adolescente tendría que llegar a la adultez aceleradamente para asumir la consecuencia completa del goce corporal reservado para el matrimonio.

Se puede, pero no es conveniente.

If our children remain self-centred – ‘Me first!’ – they will neglect or mistreat others, and their marriages and careers will fly apart. If they have no conscience, they will have no inner strength to resist temptation. They could cave in easily to peer-pressure and meet with disasters: drugs, alcohol abuse, recreational sex, trouble with the law. Effective Parenting – James Stenson

En la cultura hipermoderna, al adolescente se le enseña que los genitales son como partes perifericas para el placer. Aunque el placer es bueno, el significado del cuerpo en goce del placer está orientado a algo superior. Por ejemplo, el placer de comer está orientado a la supervivencia. El placer sexual, está orientado a preservar la especie. Sin estos estimulos, estaríamos muertos y extintos.

La identidad en el caso del adolscente está en la fase final de construcción. Aunque tenga una idea de qué profesión le atrae, la pregunta importante es que comprenda que su proyecto de vida es un llamado a algo que lo trasciende a él mismo. Si logra proyectar sus habilidades (incluyendo la profesional) para llevar gente al cielo, entonces su vida tiene significado. De lo contrario, la pregunta lo persigue el resto de su vida, y no responderla la causará inquietud.

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