Un Land Rover no se Compra, se Adopta

Despues de cinco años y 56,700 kilometros este carro llegó a su fin. Repararlo es inviable.

Muchas veces varios señores curiosos me preguntaron que si eso carros valen la pena. Tiene mala fama por su alto mantenimiento y su ineficiencia en el consumo de combustible. No faltó el pariente que opinó que era un carro demasiado grande y lujoso.

Este carro lo compramos en Q80k en Dic 2020. Para que recorriera esos 56 mil kilometros tuve que gastar Q103k en mano de obra y repuestos. Su hubiera comprado un carro nuevo koreano en 2020 el precio no bajaría de Q190k sin tomar encuenta los intereses y mantenimiento. Ademas, dudo que un carro “economico” habría protegido a mi esposa de su propia inprudencia como lo hizo este Land Rover. Ser economico no es gastar poquito. Lo realmente economico es producir el maximo con pocos recursos.

Usar un Land Rover no es para la mente cómoda. Se necesita tener cierta atracción hacia la incertidumbre y al descontrol. Un deseo de autenticidad e independencia para que al final haya que darse cuenta que lo que realmente se necesita es humildad.

Si alguien posee un Land Rover y espera que no falle mucho, es como quien compra una mascota y espera que esta nunca apeste y que se entrene solita.

Fundamentalmente lo que salvó a mi esposa de este percance es una cadena de coincidencias que tiene su origen en comprar este vehículo, y pasa por tener una visión sobrenatural de las cosas más pequeñas y simples de la vida. Esta Cruz de palo de olivo traída desde Israel, es el mismo tipo de árbol que se menciona en el primer misterio doloroso, cuando Jesús se aparta a rezar. Esa Cruz la llevamos como un despertador en el carro.
De la innumerable cantidad de cosas que ese carro llevaba , el único objeto que salió volando fue esa Cruz de olivo. En el vehículo se transportaban (y nunca se bajaban) juguetes, libros, tarjetas de acceso a talanqueras, control remoto de portones, cargadores, cables, juegos de mesa, galletas, pañales, pelotas, ropa de cambio, crayones, basurero, hasta basinica. ¿Por que solo la cruz cayó en la banqueta?

¿Pero qué paso?

Miércoles, pasado el mediodía, viajando sola, el piloto se distrae y pierde el control del volante. Todos los daños son estrictamente materiales. Nadie sale golpeado, ni siquiera encontré testigos. A los minutos cuando yo llegué a conocer la situación, encuentro pedazos de los retrovisores en el suelo, vidrios polarizados rotos y un faldón tirado en el asfalto. Lo único que salió del vehículo fueron dos cosas: el cuerpo entero, sin rasguño, de mi esposa y esa cruz de palo de olivo.

Este evento sucedió el 28 de enero, el día que se celebra el día del teólogo en memoria de Santo Tomás de Aquino.

El que tenga oídos para oir, oiga.

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