Bailar Llorando – Adiós Papa

Mi papa entró en Shock Hipovolémico el martes 29 Julio en el hospital la paz. El miércoles 6 de Agosto a las 18:00 falleció en el igss zona 9.

29 julio 2025

Hoy lo vi vulnerable, como nunca. Una manguera en la nariz.  Un tubo en la boca.  Canalizado en el brazo.  Desnudo del torax debajo de las chamarras, con varios acoplas pegados y conectados a monitores. 

El monitor ya no es el contrato KC del NYBOT. Tampoco el monton de teléfonos en la nuca. Es el ritmo cardiaco y otro monton de indicadores.  

Le dije que se fuera.  Que no se quedara por mí.  Ya me toca.  

Si lo conozco bien, sigue peleando.  Hasta los dientes. Ha entregado todo, no me queda duda. Ver el montón de sangre en esa habitación del hospital es ver liquido vital que consigue para empujarnos a todos con absoluta certeza de que vale la pena.  

Le recé a san José por una buena muerte.  Y le di la bendición sacerdotal.  

Don Antonio Porras llegó a darle la Unción de enfermos.

Me siento un poco abandonado y muy triste porque realmente fue mi embajador en el mundo.  

Si sale de esta, le decía a mis hijos, no creo que vuelva a jugar beis con nosotros. 

Tampoco a tomar café, o dar largos discursos de no tener miedo y ser siempre auténtico.  

A mi me gusta Dios porque me lo imagino como la versión agrandada de mi papa.  

Boleaba conmigo cuando fuera y donde fuese.  

Facebook7 Agosto

Esa mañana amanecí con un aire como si fuera 3 de Octubre — su cumpleaños. Y eso me hizo expresar ese post:

La angustia se convirtió en gozo.
Despues de 9 dias en cuidado intensivo, logré ver el rostro de mi papá en la morgue, y tenía una huella de calma que nunca le vi en 40 años.

El no sólo me concibió biológicamente con mi mama, sino que también tomó la decisión de adoptarme—llevandome a la oficina y todos lados desde toddler hasta que cumplí 18.

Gracias a él me encanta trabajar.
Pero también a tener la valentía de descansar.
Me enseñó el Café, a tomarlo y producirlo. Me introdujo al contrato KC en el NYBOT. Me iba a ver a mis partidos de beis y me presentó a los Yankees.

Verle comulgar hizo que yo no dudara de confiar en Dios.

A los 20s verlo participar en la Iglesia me desvaneció mi orientación anti-clerical.

Sin decirmelo, me hizo gran propaganda para atreverme al Matrimonio. De esposo, me puso un estándar altísimo— practicamente imposible secularmente.

Uno no se hace hijo hasta que es papá. Y de abuelo lo vi entregarse a sus nietos con mas fuerza de lo que lo hacía conmigo—como si el corazón se le expandió aun mas.

En hebreo “Jose” significa “él multiplicará”. Mi papa fue, quizas sin saberlo, un como san Jose para mis hermanas, mi mama y yo.

No solo me enseñó a vivir. Ahora también me enseña a morir.

Actualización 10 Agosto

Se acabó mi “tollere Liberum“. 

Lo que me asombra es que pareciera que algo, o alguien, me viene preparando para esta “perdida” desde hace mucho:

En 2022 cuando empecé a conocer a Maria Ines le ví su rostro parecido al de mi papá.  Ahora que es toddler su forma de ser conmigo se parece mucho a la de mi papá — no sé exactamente cómo comprobarlo o expresarlo en palabras. Quizás porque siempre me pregunta “¿Como estas?” sin ser superficial.

En 2024 aprendí sobre san José.  Hasta hice la consagración.  Mientras planeaba hacerla, en un par de ocasiones me pregunté si valía la pena, pues padre yo ya tengo; y aunque defectuoso, pienso, ha sido muy competente.  Aun así, hice la consagración sin saber por qué — quizas pura investigación teológica. Un año después (1 de Agosto) estaba empezando a desprenderme de mi papá terrenal.

Lo que más me duele de separarme de mi papá es que no voy a tener a quien mostrarle mis éxitos y fracasos sin pasar por el incomodo juicio de un desconocido.  Por ejemplo, a principios de 2025 yo estuve muy satisfecho de conseguir y distribuir 50 libros.  La transacción fue muy efectiva porque con las ganancias tuve  un viaje intelectual a El Salvador, a solas, y al mismo tiempo le ofrecí un buen producto a varias familias.  Recuerdo que le envié el P&L final y me respondió: “Qué bueno mijo” — ese mensaje me dio un enorme gozo.

Así también tengo grandes deudas con acreedores y aunque estoy dispuesto a asumir las consecuencias, el que me dio la estrategia mental para afrontar esto fue mi papá.

Si volteo a ver en mi primera infancia puedo poner en palabras que al único que no le hice berrinche fue al único que le hubiera hecho caso.

Alcohol

Pienso que para mi bienestar y libertad interior, es bueno que llegara a su fin.  Resulta que su papá, Leonardo, muere en diciembre 1984 y yo nací en enero 1985.  Creo que ese duelo de su papá [a quien el también tenia en alta estima] se convirtió en esperanza al enterarse que su primer hijo varón había llegado.  Pero también creo que eso hizo una carga sobre mi alma, pues toda mi vida consciente, a partir de los 4, siempre tuve miedo de verlo borracho.  Especialmente cuando dejó de beber alcohol.  Su última borrachera, según mis cuentas, fue en la fiesta de mi primera comunión (a mis 9 años) que fue en mi casa, llegaron mis tíos y mis primos, y todos estaban bebiendo y fumando.  Entonces en mi biografía, la primera y 2da infancia las paso viéndolo con su indulgencia en el alcohol, y el resto de mi vida adolescente y adulta, con la angustia de pensar si hoy sería el día que esa racha llegaría a su fin.  Fue una racha de 31 años.  Esta preocupación desapareció el miércoles pasado.  Y aunque por ratos me planteo la inquietud de relajarme con un buen trago de whiskey, el deseo no es tan intenso como otros deseos que me apremian.

¿Y ahora?

Ayer domingo que andaba en pasos y pedales (me fui en bici a solas) llegó a mi mente algo que dice que este vacío tiene aroma de oportunidad.  No se exactamente como ni por dónde ni en qué.  Pero el hecho de ver una imagen de Guadalupe al momento de despedir su caja es una enorme semilla de esperanza.

Ayer domingo en el centro comercial vi un papás con su hijo en la zapatería.  Me puse a pensar que difícil sería para mi si no hubiera tenido hijos antes.  No se si me hubiera atrevido una vez habiéndome separado de mi papa.

Dos veces le hice la bendición sacerdotal (la aprendí en Emaus).  La primera en el intensivo del hospital la paz zona 14 y la 2da en el intensivo del IGSS.  Con la misma solemnidad con la que se las imparto a Juan Diego y Jose Gabriel casi todas las noches y cuando los llevo al colegio.  A Maria Ines no se la hago igual porque se distrae mucho y no me da tiempo, así que se la doy rápido y en silencio.  

Al ver los videos de sus bodas de Oro con mi mama y ver que el traje de esa fiesta es el mismo traje con el que estaba en el féretro causa un descalabro en mi corazón que mi torax pareciera convulsionar y mis ojos se humedecen como nacimiento de agua.  Este recuerdo me duele mas que la imagen de verlo en la morgue, emplasticado, en un sitio sumamente frio y esteril.  Me da nostalgia porque ese traje fue el que el quiso ponerse para celebrar su empresa más grande y ambiciosa: su matrimonio.  Es la prueba visible de nuestra separación, que aunque es limpia y libre de resentimientos, aun así deja un desamparo como de primer día de colegio.  Aunque tengo muchos argumentos para fundamentar que la filiación con mi papá tarde o temprano se transiciona a la filiación divina, eso no deja de alborotar mis afectos y experimentar la vulnerabilidad de mi propia existencia. 

Estoy convencido que terminó su vida en paz. Y esa paz silenciosa y eterna es la invitación para salir a la luz de la vida y existir con un ímpetu y vigor que solamente yo se como encarnar. 

Coincidencias

Los miercoles son de San José. Es el dia medio de la semana. Es también el “hump day”. Al morir un miercoles un año después de que tomo a san Jose como padre espiritual es algo especial.

Padre e hijo son concomitantes no sucesivos. Entonces, algo de mi ha muerto. Algo de mi será nuevo. Como Dios me dio el aliento de vida para conocer este mundo, el miercoles mi papa dejó su ultimo aliento para abrirnos a un nuevo mundo.

Si Dios llama salvando y salva creando, cuando crea lo hace separando. Lo hace en el genesis. Y lo acaba de hacer al separarme de mi papa.

Conclusión

Lo extraño. Y lo voy a extrañar. Pero que bien se siente la incertidumbre del futuro y sus riesgos. Como dijo su hermana Elida en el entierro, “Roderico siempre ponía el riesgo por delante” — hasta su propia mama lo apodó de “chiflado”. “Hay que hacerle caso al chiflado” decía.

Mi corazon baila por el lujo de papa terrenal que tuve por 40 años. Pero tambien llora porque todo ese cariño y amor sincero es finito. Me da gusto llorar por esto, pues como una vez me dijo mi sponsor Hugo, ese sentimiento es puro y bueno.

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