Es domingo, a punto de ir a misa, no sin antes pasar a traer a Gabriel y Maria Ines donde sus abuelos y después a Juan Diego a Nabajal. Yo tuve un finde productivo: del piso, arreglar un poco el barranco (jardin trasero), pequeña limpieza de la cocina. Ademas de hacer (y guardar) el super.
Esta es la liturgia domestica. La mayoria de iniciativas no son mias, y tengo algo de rebeldía antes de comenzar. Pero al terminar, me quedo con un gozo en silencio.



